agosto 15, 2003
Reacción de Mr Phuy a un mensaje firmado por Alex Grimaldo en la sección El Buzón de Mamá Mosca de La mosca en la pared. Alex pide tomar en cuenta a los Manic Street Preachers para próximos números.
. . . . . . .
Mr Phuy reacciona:
Alex:
Leí tu sufrido mensaje en el último número de La mosca. Pues heme aquí, un damnificado de los Manic Street Preachers. Comparto contigo la espectación y ganas de ver su nombre en alguna revista, aunque, la verdad, no le veo mucho cupo en La mosca. Creo que los Manic fueron la banda británica más rutilante de los 90, pero odio estas afirmaciones porque, bueno, ahí está Radiohead, esa cosa inclasificable y hermosa que ha venido a pedorrearlo todo. También Stereolab con su ruido azarozo y Massive Attack que te mira a los ojos como un niño hincado.
Pero decirlo es excitante. El primer álbum de los Manic, Generation Terrorists, es la cruza idiota entre un buen Guns & Roses (!) y un tatemado Marcel Duchamp (!!). He leído que sólo en Albania existen cinco pubs dedicados a esta etapa de los Manic. Luego están los enamorados de su face museográfica en Everything must go, que reniegan de las etapas previas y posteriores del grupo. Lo curioso es que todos parecen tener razón. Incluso el par de tibetanos que tengo al lado en este momento —uno de ellos apesta—. Tienes razón tú e incluso tengo razón yo: la joya de su carrera es The Holy Bible, que permanece en mi lista de los mejores albumes de siempre, en un lugar bastante alto.
Vimos a los Manic en 1999, durante una noche lluviosísima. Tocaron en Mission Beach (San Diego, California) en un lugar que por la mañana es el paraíso de los clamatos con almeja y por la noche se transforma en la antesala del Purgatorio, que de por sí es una antesala de... pero no viene al caso. Habian publicado This is my truth tell me yours. Ah, esas letras:
"Si puedo matar un conejo, tambien puedo matar un fascista."
Los Manic son geniales, antes de Richey James como después. El mes pasado les mandé una propuesta: el último álbum ha sido su más débil, pero es hora de hacer una gira por Latinoamérica titulada Potencia para pequeños desórdenes. Ey, señora Mosca, hazle caso a Alex.
Mr Phuy.
. . . . . . .
Alex responde:
Bueno, eres la primera persona que "conozco" que le gustan los Manics y no sabes la frustración que siento pues tal vez nunca pueda verlos en concierto (privilegio que tú ya tuviste). La letras de The Holy Bible son excelentes. Basta con leer las de "4st. 7lbs." para saber que ellos cuidaban demasiado sus mensajes; no era sólo música, era la ideología y la actitud. Definitivamente es el mejor disco de los Manic Street Preachers. Vivan los Manics, viva The Who, viva tooodo el Rock y el Pop Británico, porque a mí me encantan muchas bandas del Reino Unido. Hasta pronto.
Alex.
gestusperfectus@hotmail.com
. . . . . . .
Mr Phuy añade:
Alex, no no no no no, íbamos muy bien. ¿Cómo que The Who? ¿Cómo que mayúsculas para Rock y Pop Británico? Olvida todo lo anterior. También tú, señora Mosca.
Mr Phuy.
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Buzón de la señora Mosca:
mamamosca@yahoo.com.mx
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Comentarios a:
mr_phuy@mail.com
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Mr Phuy reacciona:
Alex:
Leí tu sufrido mensaje en el último número de La mosca. Pues heme aquí, un damnificado de los Manic Street Preachers. Comparto contigo la espectación y ganas de ver su nombre en alguna revista, aunque, la verdad, no le veo mucho cupo en La mosca. Creo que los Manic fueron la banda británica más rutilante de los 90, pero odio estas afirmaciones porque, bueno, ahí está Radiohead, esa cosa inclasificable y hermosa que ha venido a pedorrearlo todo. También Stereolab con su ruido azarozo y Massive Attack que te mira a los ojos como un niño hincado.
Pero decirlo es excitante. El primer álbum de los Manic, Generation Terrorists, es la cruza idiota entre un buen Guns & Roses (!) y un tatemado Marcel Duchamp (!!). He leído que sólo en Albania existen cinco pubs dedicados a esta etapa de los Manic. Luego están los enamorados de su face museográfica en Everything must go, que reniegan de las etapas previas y posteriores del grupo. Lo curioso es que todos parecen tener razón. Incluso el par de tibetanos que tengo al lado en este momento —uno de ellos apesta—. Tienes razón tú e incluso tengo razón yo: la joya de su carrera es The Holy Bible, que permanece en mi lista de los mejores albumes de siempre, en un lugar bastante alto.
Vimos a los Manic en 1999, durante una noche lluviosísima. Tocaron en Mission Beach (San Diego, California) en un lugar que por la mañana es el paraíso de los clamatos con almeja y por la noche se transforma en la antesala del Purgatorio, que de por sí es una antesala de... pero no viene al caso. Habian publicado This is my truth tell me yours. Ah, esas letras:
"Si puedo matar un conejo, tambien puedo matar un fascista."
Los Manic son geniales, antes de Richey James como después. El mes pasado les mandé una propuesta: el último álbum ha sido su más débil, pero es hora de hacer una gira por Latinoamérica titulada Potencia para pequeños desórdenes. Ey, señora Mosca, hazle caso a Alex.
Mr Phuy.
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Alex responde:
Bueno, eres la primera persona que "conozco" que le gustan los Manics y no sabes la frustración que siento pues tal vez nunca pueda verlos en concierto (privilegio que tú ya tuviste). La letras de The Holy Bible son excelentes. Basta con leer las de "4st. 7lbs." para saber que ellos cuidaban demasiado sus mensajes; no era sólo música, era la ideología y la actitud. Definitivamente es el mejor disco de los Manic Street Preachers. Vivan los Manics, viva The Who, viva tooodo el Rock y el Pop Británico, porque a mí me encantan muchas bandas del Reino Unido. Hasta pronto.
Alex.
gestusperfectus@hotmail.com
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Mr Phuy añade:
Alex, no no no no no, íbamos muy bien. ¿Cómo que The Who? ¿Cómo que mayúsculas para Rock y Pop Británico? Olvida todo lo anterior. También tú, señora Mosca.
Mr Phuy.
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Buzón de la señora Mosca:
mamamosca@yahoo.com.mx
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Comentarios a:
mr_phuy@mail.com